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magin

@burinot Joined June 2021
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Me llamo Sonia, tengo 43 años. Dicen que los 40 son los nuevos 30, pero en mi caso no. En mi caso son los nuevos 20. Diréis que soy una presumida, y sí, lo soy, mucho. Soy muy coqueta, me gusta gustar. Desde joven me desarrollé mucho y me encantaba ver cómo los chicos me miraban mis incipientes tetas. Poco más adelante su tamaño creció hasta llamar la atención tanto de mis compañeros como de los profesores. Eso unido a que me gustaba hacer deporte, ha hecho que mi físico siempre se mantenga duro y terso. Incluso mis tetas, ya que dado su tamaño, procuro llevar siempre sujetador y eso ha hecho que no hayan perdido ni un ápice su correcto posicionamiento.

De joven salí con varios chicos y al final me terminé casando con Antonio, un guapo y musculoso chico de FP de mecánica. Yo, sin embargo terminé mi ingeniería y nada más terminar mi carrera encontré un trabajo. Esto nos permitió casarnos y a los pocos años tuvimos a nuestro hijo, Luis, un chico que nada parece tener que ver con su padre ni conmigo. Mi marido y yo de broma decimos que igual no lo sabemos, fui abducir por extraterrestres y me implantaron la semilla de nuestro hijo. No os confundáis, le quiero mucho, pero ni es fuerte, ni le gusta el deporte, ni lllamar la atención. Eso sí es muy estudioso y creativo. No le di el pecho, no porque yo no quisiera, sino porque él no terminaba de aceptarlo bien así que, como si desde pequeño mi hijo quisiera preservar mi belleza, mis pezones no se estropearon en absoluto.

Antonio y yo nos divorciamos hace 10 años, le pillé follando con la monitora de zumba (ironías de la vida), una tarde que decidí hacerle una visita sorpresa al gimnasio con Luis, para que Luis viera lo duro que se entraba su padre….sí, muy duro, pero lo que hacía era más bien sexo duro.

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El caso es que Luis comenzó a dibujar desde pequeño y se le daba muy bien. Lo apunté a una escuela de pintura para que fuera desarrollando esa aptitud que, además de gustarle mucho, me daba tiempo a mí para ir al gimnasio también y ambos realizábamos una actividad sin entorpecer la agenda del otro. Luis me quiere mucho, y además de ser buen estudiante y muy buen chico, me ayuda mucho en casa. Su habitación está siempre recogida y él me ayuda a limpiarla y lo mismo con algunas zonas de la casa.

Después de dos años en la academia me pidió que posara para él, que al ser tan guapa le gustaría que fuera su modelo. A mí, como os he dicho me encanta ser admirada, así que empezó por hacerme retratos que le salían de maravilla. Los llevaba a clase para exponer y no sólo le felicitaban por su gran trabajo, sino por la belleza de su modelo, cosa que nos agraba más que mucho a ambos. Me dibujaba en blanco y negro, al carboncillo, con acuarelas en colores fantásticos, con témperas, al óleo…..todo un artista. Los dibujos además eran, por lo general, muy realistas. Los de óleo o los de carboncillo había veces que parecían fotos.

Al año de hacerme retratos me dijo que quería pintarme de cuerpo entero, al tener el cuerpo tan bonito sería una modelo perfecta decía él.

– ¿ Pero vestida, no? Pregunté.

– Vaya mamá, no, desnuda, aunque no tiene por qué vérsete todo. Puedo taparte con una sábana algunas partes para que no salgan en el dibujo.

– ¿Y en estos también me dibujarás la cara? Una cosa es que supieran que soy muy guapa y otra que me viera toda su clase de dibujo en pelotas.

– Si no quieres, no. Podemos disimularla con algún movimiento, o taparla con el pelo, o con sombras….ya se nos ocurrirá dependiendo de la pose.

– Vale, pero cuando te pregunten quién es la modelo dí que pagas a una chica para ello, ¿de acuerdo?

Acepté, porque como os vengo diciendo, me gusta mostrarme y quería oír los comentarios cuando la gente viera el dibujo sin saber que la modelo era yo.

Era la primera vez que mi hijo me iba a ver desnuda, puedo que no al completo, pero casi. Con un muñequito de madera, fue diciéndome en qué pose quería que me colocara. La verdad es que parecía un profesional, ya que había preparado un poco el sofá y había puesto sus utensilios de pintar de tal forma que me permitían a mi prepararme sin que se me viera, con comodidad. Yo tenía que estar tumbada boca arriba con una sábana ligera que, dispuesta en V me taparía el pecho y la entrepierna, pero dejaría entrever el bulto de mis senos y tendría las caderas, las piernas los hombros y los brazos visibles.

Una vez me coloqué, él salió de detrás del lienzo en el que me iba a pintar para colocar un poco mejor las sábanas para que las arrugas de esta fueran casuales y no una deformación de haberlas colocado ex-profeso para tapar partes de mi cuerpo. Como reacción normal al suave desliz de la sábana en mi piel y en mi pecho mis pezones se endurecieron al principio de la sesión de dibujo. Al ver lo profesional que parecía me despreocupé de este pequeño incidente.

Al principio suele hacer un boceto rápido con lápiz que me muestra pronto para que compruebe cuál es la idea que tiene para el cuadro completo, es precioso ver cómo va tomando forma una idea de su cabeza….ese primer cuadro era precioso. Se me veía, tumbada y rodeada de ángeles y palomas, casi como la Venus de Milo, ya que era mi cuerpo quien daba luz al cuadro.

Le felicitaron mucho por esa ceación y, por supuesto le preguntaron por la modelo.

Poco a poco fui perdiendo la vergüenza de mostrarme desnuda a mi hijo, ya que veía el tratamiento artístico que daba a mi cuerpo en cada uno de sus trabajos. Además, cada vez que presentaba sus dibujos en la escuela de dibujo, no sólo me encantaban las alabanzas que hacían a sus méritos, sino también las que hacían al cuerpo de la modelo. He de reconocer que eso me llegaba a excitar ligeramente.

Y así seguimos, entre muchos otros trabajos que hacía, pintar animales, bodegones, espacios naturales, de vez en cuando me pintaba desnuda.

Todo parecía normal, hasta que en una de las ocasiones en que me dibujó, que era verano, él llevaba unos pantalones cortos ligeros, dado el calor. En uno de los descanso que tomaba al modelar, ya que hay que estar muy quieto en posiciones incómodas y de vez en cuando hay que relajarse, vi que tenía una erección. Mi postura no era en ese momento erótica, estaba arrodillada y abrazando mi cuerpo como en posición fetal, mirando hacia el suelo, por lo que creí que sería uno de esos momentos en los que el pene de un hombre cobra vida propia. Además mi hijo me había visto ya muchas veces desnuda. Le quité hierro al asunto.

La semana siguiente, después de que hubiera terminado ese cuadro, quise volver a verlo para terminar de calmar esa duda que me qudó, así que un día que no estaba enrtré en su cuarto para verlo. Abrí su carpeta para buscarlo…..había muchos dibujos, muchos bocetos, unos más antigüos, otros más modernos, mi rostro, mi cuerpo, todo precioso, sin embargo había una carpetita, dentro de la gran carpeta, y me vino la curiosidad (ser mujer y madre es lo que tiene). La abrí y al mismo tiempo me llevé la mano a la boca como para reprimir un chillido. Eran dibujos de mi realizando actividades sexuales. El primero era sólo yo abierta de piernas, mirandolo a él y agarrándome las tetas, el segundo era yo sóla igual pero metiéndome los dedos en el coño y con una mano pellizcándome un pezón. El siguiente dibujo era yo, esta vez me dibujó con medias y sandalias de tacón masturbándome al tiempo que chupaba una polla que no tenía dibujado a su amo. En el siguiente se me veía como si, estando de rodillas, él me dibujara desde arriba, con una poya cerca de la cara, esta llena de esperma y sonriendo mirando hacia arriba, pero los que más me chocaron fueron los siguientes dibujos. Estos estaban hechos en formato de cómic, es decir, una historia con dibujos, pero realistas como los dibujos que mi hijo hacía. En ellos los diálogos giraban en torno a peticiones  sexuales que me hacía y demandas suyas que, si bien él nunca se dibujaba la cara, en las viñetas siempre decía mamá y yo a él hijo o Luis. Una de las historias relataba que nunca se había acostado con ninguna chica y le daba vergüenza y yo me ofrecía a soliviantarlo. Otra en que me se rompía en un accidente los brazos y al no poder masturbarse él lo terminaba haciendo yo. La última que vi me terminó de dejar boquiabierta, era en la que él no disimulaba mi cara en los desnudos que me pintaba y llevaba los cuadros así a la escuela de dibujo, sus compañeros se congratulaban de lo buena que yo estaba y la suerte que él tenía, me encantaba y al final terminábamos teniendo una orgía en la que yo disfrutaba follando con todos y mamando sus poyas.

En un estado de shock cerré las dos carpetas y las dejé en su sitio, esperando que no se notara que las había cogido. No sabía qué pensar, qué hacer y me puse a llorar. Después de haberme envuelto en un mar de lágrimas logré tranquilizarme. Lo que tenía claro es que no quería ver a mi hijo ese día, así que llamé a una amiga con la excusa de vernos para hablar de nuestras vidas, sin el remoto pensamiento de contarla nada, le dejé una nota a Luis en la nevera y en la TV de que no me esperara despierta y me marché.

Al llegar a casa algo achispada, después de una tarde/noche con mi amiga, hablando de cosas banales para olvidar lo que vi en la habitación de mi hijo Luis, me quité el maquillaje y me fui a dormir. Mis sueños parece que no querían permitirme descansar y recordaron de manera vívida los dibujos pornográficos que Luis me dedicó, pero no como dibujos sino como algo real que esta a ocurriendo, desde su visión de mi masturbándome hasta la orgía con él y sus compañeros de clase y profesores. Al correrse todos en mi cara y mis tetas, siendo esta la última viñeta que recordé en el sueño, me desperté. Pero no como si fuera una pesadilla, me desperté caliente, muy caliente, tenía mi coño palpitando pidiendo una sola caricia para poder llegar a un orgasmo que se adivinaba brutal, y sin poder resistirme eso hice, llevé mi mano a mi coño para darle el placer que me pedía. Casi no tuve que masturbarme para alcanzar un orgasmo que nunca antes había tenido, ni cuando mi ex marido me había masturbado con un consolador triple que me metía por el culo, por el coño y tenía un vibrador que jugaba con mi clítoris. Al terminar de disfrutar los últimos estertores de mi gran corrida la preocupación de lo que había hecho me sobrevino…..¿cómo me había excitado tanto lo que acababa de hacer? Estaba mal, muy mal, me había excitado y masturbado pensando en tener sexo con mi hijo. Y ya no pude dormir más.

Aprovechando el insomnio, preparé el desayuno de Luis, me duché y me fui al trabajo muy temprano. A mi hijo le dejé una  nota con una verdad a medias: Te he hecho el desayuno, perdona tengo mucho lío con un proyecto y tuve que ir antes antes a la oficina, te quiero cuídate. Ya en la oficina y porque estaba sola, estuve mirando en páginas de foros femeninos para buscar situaciones similares, hijos que tenían fantasías sexuales con sus madres y me sorprendió ver, no sólo que no era la única sino que, había madres que también las habían tenido con sus hijos. Casi todas decían que era algo muy normal, ya que nosotras las madres, somos las primeras mujeres en las vidas de nuestros hijos y que estos deseos les suelen llegar en los períodos de desarrollo sexual, en el que las hormonas están muy desbocadas.

En cuanto al deseo de los chicos por sus madres, lo tenía claro, el caso de mi hijo Luis era un caso muy normal, pero en el mío no. Las mujeres que decían haber deseado sexualmente a sus hijos aducían un enamoramiento paulatino que las indujo a verlas como hombres en vez de como a sus vástagos. Ninguna decía que se había excitado al producirle mera atracción sexual hijo. Seguí mirando en los foros hasta que vi una dirección de internet al que varias de esas madres haían referencia y clicqué sobre él. Dejaba de ser un foro femenino para ser un foro pornográfico sobre el incesto. Había un apartado para madres e hijos y allí vi a algunas de las foreras del anterior foro femenino describir con todo lujo de detalles todas y cada una de las veces que habían mantenido relaciones con sus hijos. Quiero suponer que alguna de ellas era una fantasía, porque me sorprendió leer como una de ellas había tenido una orgía con su hijo y algunos de sus amigos de clase.

Leyendo todas esas historias, ciertas o no, mi preocupación desapareció para convertirse de nuevo en apetito sexual. Me imaginé a esa madre, rodeada de chicos, arrodillada y chupando poyas lozanas mientras se dejaba sobar las tetas, luego ella se tumbaba en un sofá boca arriba con las piernas abiertas para que, según comentaba ella, la comieran el chocho y el culo y se turnaban para regalarla orgasmos  con sus bocas y manos al tiempo que ella comía las vergas de esos chavales. Finalmente cuando su cuerpo ya no podía más, les pedía que rellenaran sus agujeros con esas ensalivadas poyas y mientras chupaba las que no ocupaban su culo y su coño, miraba a los ojos cuando su hijo estaba en su boca y sacándose la verga le susurraba entre jadeos: “¿te gusta como mamá te folla a tí y a tus amigos?”.

Los chicos se iban corriendo finalmente donde les sobrevenía el orgasmo, unas veces era en la boca de esa madre, otras en su cara, otras en su culo, otras en su coño, pero ella quiso tragarse el semen de todos así que hizo una última ronda en la que todos los chicos se sentaron en los sofás y ella les obsequiaba con una felación mientras ella mantenía dos vibradores en el culo y en el coño. Ella iba mamando y orgasmando y cuando terminaba con uno y se tragaba toda su leche pasaba al siguiente y así hasta que llegó a su hijo, que dejó en último lugar. Para él reservó lo mejor, pidió que uno de los chicos que se había descargado moviera los vibradores que tenía ensartados dentro y fuera de ella mientras se la chupaba a su hijo, quería correrse varias veces con la poya de su hijo en la boca. Y así lo hizo, mientras jadeaba:”hijo, quiero ser tu zorra, dame tu lefa mientras me corro, dale a mamá tu leche”. Ahí terminó todo….para esa madre, porque yo estaba más caliente que una sartén en pleno momento de cocinar. Me fui rápido al cuarto de baño de mujeres, aunque aún era temprano era posible que alguien viniera, y de nuevo me solacé pensando en historias incestuosas. Tuve otro orgasmo similar al de la misma madrugada.

No sólo no solucioné mucho sino que parece que agravé el asunto. Ya no estaba preocupada sino que por un momento se me había ocurrido la loca idea de hacerlo con mi hijo.

Cuando recuperé el control de mi cuerpo fui al ordenador y me registré en la página porno/incestuosa. Me puse como nombre madrepreocupada. Al rato remití un mensaje a varios perfiles que sabía que venían del foro femenino. En 5 minutos recibí 10 mensajes de tíos que querían follar conmigo, y eso que ni me conocían, pero poco después una de las madres me contestó. Curiosamente la del gangbang. Mi mensaje decía lo ocurrido y explicaba mi miedo a lo que estaba sintiendo y su respuesta fue esta:

“Hola Madrepreocupada, me alegro de que te hayas decidido a entrar y a preguntar, es un gesto valiente. No tienes por qué preocuparte tanto. Las madres somos mujeres también como bien sabrás aunque suene a perogrullo. Es decir, tenemos nuestras necesidades y nuestras fantasías. Las personas que les gusta el sado no nacen sabiéndolo y las que les gusta el fetichimo de los pies tampoco. Es posible que sólo se quede en fantasía, y así te siga gustando, o es posible que, como yo, desees realmente tener sexo con tu hijo y puedas llevarlo a cabo, ya que según me cuentas él te desea y que tengáis relaciones sólo depende de ti entonces. Lo que tienes que tener claro es que tanto en una, fantasías, como en otra cosa, llevarlo al terreno real, no tienes que sentirte culpable. Como mujer puedes desearlo, es una reacción física muy natural. Estudia tu entorno y las consecuencias y mira cómo os cambiaría la vida en caso de que al final tengáis sexo real y si ves que no puedes o decides no hacerlo, puedes sin ngún problema tener una fantasía sexual con tu hijo o con un enano de la china, para que me entiendas. Mucha suerte en tu decisión y si quieres compartirla ya sabes dónde estoy. Besos, marytevé”.

Su respuesta me dejó atónita. Atónita al principio pero tranquila al final. No estaba loca, no era una viciosa, sólo me sentía acalorada sexualmente por una fantasía, como quien desea a George Clooney. Bueno, igual no era tan similar, pero si lo dejaba en fantasía igual podía tenerlo controlado.

Pasé todo el día centradísima en el trabajo, tanto que el tiempo voló y llegó la hora de volver a casa. Cuando entré me encontré a mi hijo que muy naturalmente me vino a besar para darme la bienvenida, pero yo le saludé de una forma rara. No sabía cómo comportarme y él lo notó.

– ¿Estás bien? ¿todo bien con ese proyecto mami?

– eh….eh, sí, sí, todo bien. Pude acertar a decir. Ya se me olvidó la nota que le puse esa mañana.

-¿Te preparo una ensalada y una tortilla?

– Ok gracias tesoro. Le dije mientras me iba a mi habitación a cambiarme.

– Por cierto – me gritó desde la cocina – mañana si no te importa querría comenzar otro cuadro. Otro desnudo.

Me quedé paralizada, era demasiado pronto, mis deseos y sentimientos no estaban nada claros.

– Mañana no sé si podré – le repliqué desde la habitación -además he pensado que no quiero cenar nada, no tengo el cuerpo para nada. Me ducho y me voy a la cama, perdona hijo.

– No te preocupes, estaba lavando la lechuga, la pongo en un tupper.

Me fui a la ducha sin saber qué hacer el día siguiente. Según me enjabonaba me imaginé desnuda frente a mi hijo mientras me pintaba y a mi cabeza me llegó la imagen de la erección que tuvo hace unos días. Mi imaginación se disparó y entonces pensé que su pene salía del short. Mi coño se empezó a humedecerse de nuevo y comencé a frotarlo mientras que mi mente proyectaba la fantasía de que desnuda y con el coño chorreando, me acerqué a él y me empecé a comer su verga. En mi cabeza mi hijo asombrado pero a gusto gemía, acariciaba mi pelo y acercaba mi cabeza a su miembro. Sin darme cuenta mis jadeos comenzaron a elevarse de volumen y aclamaban en voz alta lo que sólo estaba pasando en mi cabeza: ” fóllame Luis, fóllame ahora hijo”. En mi cabeza Luis me puso a cuatro patas y sin miramientos me clavó su trozo de carne y con sus enembestidas virtuales me vine en otro orgasmo glorioso. Sin embargo al abrir los ojos y salir de mi fantasía me pareció ver moverse ligeramente la puerta de mi cuarto de baño. ¿Luis me ha estado espiando mientras yo me masturbaba?

Me acosté y, después de dar muchas vueltas en la cama me quedé dormida y los sueños volvieron. Sin preámbulos, sin previos, Luis me estaba follando el culo mientras que yo le pedía que me partiera en dos. Cuando me dijo que se iba a correr y sacó su poya para hacerlo en mi cara me desperté sudando y, de nuevo, cachonda. Tomé un vibrador que tengo, le puse un preservativo especial para el sexto anal y sin más demora me lo inserté en mi culo que, sorprendentemente, tenía tanto apetito sexual como en el sueño y lo tragó sin problemas. Al tiempo que me follaba el culo me acariciaba el clítoris pensando que era la mano de mi hijo y en pocos segundos estallé en un orgasmo enorme. No podía más con esto, tenía que follarme a mi hijo, estaba desesperada.

A la mañana siguiente, desayunando, me dedicqué a estudiarle. Quería ver cómo me miraba, sin embargo no parecía que me mirara de otra forma distinta a una de cómo se mira a una madre. Me extrañó, pero no hice nada que le hicieran sospechar. Le confirmé que por la tarde podría hacer ese posado, que procuraría terminar hoy el proyecto antes de volver a casa y él, muy contento me dió las gracias y un beso que me pilló por sorpresa. Tanto que mis pezones respondieron a ese acercamiento inesperado y eso sí que llamó la atención de mi hijo y al tiempo mantuvo mis pezones erectos debido a la atención que se les estaba prestando. Procuré mantenerme fría y con el comportamiento normal de cada mañana. Despedí a mi hijo con un cándido beso y, si no llega a ser porque podía llegar tarde al trabajo, me habría vuelto a masturbar.

Procuré centrarme en mi trabajo y no me fue difícil, algunos problemas en unos proyectos a punto de finalizarse mantuvieron mi atención bien centrada. Cuando terminé con el trabajo salí a casa casi sin acordarme de lo que iba a pasar, me iba a desnudar de nuevo para mi hijo, pero en este caso yo le deseaba y sabía quél men deseaba también.

Al llegar a casa vi que mi hijo ya tenía preparado el salón, sólo me esperaba a mi. Le dije que me iba a duchar antes y que ahora iría, pero que esta vez le iba a hacer yo una petición, sorprendido me dijo que vale.

Procuré no masturbarme mientras me duchaba, aunque estaba chorreando y aquella fuente no parecía que se cerrara con más agua. Al salir de la ducha me sequé y me puse crema hidratante y luego un poco de perfume. Me solté el pelo, me aquillé, me puse sólo unas medias negras de ligueros y unos zapatos negros de tacón. Cuando entré en el salón y mi hijo me vio se le cayeron todos sus utensilios de pintor. Se quedó petrificado. Y me encanta cuando dejo a los hombres en ese estado. Le pregunté que si todo iba bien, sabiendo el porqué de su torpeza, a lo que él sólo pudo responder torpemente con un tartamudo sí, sí, todo bien.

– Verás – comencé a decirle – en esta ocasión me gustaría que el cuadro sólo sea para mi habitación, así que me gustaría posar muy sensual y que se me vea el rostro, ¿crees que puede ser?

– Ehhhh – decía mientras no me quitaba ojo de encima – ss, sí, sssí, claro.

– Perfecto hijo, que te parece si me pongo así – me tumbé en el sofá, boca abajo, una pierna estirada y la otra doblada, mi brazo izquierdo apoyado para levantar un poco el tronco, mi mano derecha sujetando mi pecho y le miraba a él mordiéndome el labio inferior al tiempo que le decía – ¿qué tal así, estoy sexy?

– ehhh, mucho mami….estás muy sexy.

– ¿espera qué tal así? – me puse de rodillas en el suelo con las piernas un poco separadas, me llevé las dos manos a la cabeza, giré ligeramente la cabeza cerré los ojos y abrí la boca como si estuviera disfrutando de una cabalgada sexual -¿qué tal esta, es mejor?

– ehhhhhh….mejor no sé, pero estás digo es buenísima esa pose.

Su poya se notaba enorme debajo del pantalón y yo tenía ya mucha hambre de verga.

– Espera, mejor esta, ¿que te parece así? – Me acerqué a él cruzando las las piernas a cada paso sin dejar de mirarle a los ojos, cuando estaba frente a él me arrodillé a la altura de su verga y ahí, arrodillada le miré de nuevo a los ojos – ¿te gustaría así? ¿Querrías que mami se quedara así para ti cielo?

– ohhhhh siiiiiiii.

No hizo falta decir más, él se desabrochó los pantalones que cayeron a sus pies y de un golpe salió toda su herramienta….su padre y yo nos equivocamos, sacó de él la pedazo de poya que me iba a comer en ese momento. Ansiosa de ella me la llevé a la boca y comencé a ensalivar esa barra de carne, joven, suave y dura. Mi chocho había dejado un reguero de gotas desde el sitio cerca del sofá donde realicé una pose para mi hijo y ya no podía más. Tenía que ensartarme ese pollón ahora.

Me puse de pie, le di un besos  totalmente apasionado y agarrándolo de su poya le pedí que me siguiera a la habitación. Me tumbé en la cama a cuatro patas y le pedí que no parara de follarme. Él me agarró de las caderas y con cuidado innecesario me fue introduciendo poco a poco sus 18 cms de verga…..qué maravilla de poya. Ya dentro hasta las pelotas comenzó el vaivén mete saca que tanto había esperado. Lo deseaba tanto que se movió cuatro veces y me corrí como una quinceañera.

Cuando él notó que me estaba corriendo hizo un amago de parar, a lo que le supliqué entre jadeos que no parara de follarme:”no pares de follar a mami hijo, sigue así”. Parecía que había abierto las puertas del infierno con ese comentario porque en ese momento me agrró con más fuerza y arremetió contra mi coño como con verdaderas ganas de partirme….oh, era maravilloso notar su verga entrando y saliendo brutalmente de mi encharcado coño que en pocos segundos si mi hijo seguía con ese ritmo, volvería a correrme.

– Mamá, me corró.

Anunció mientras se sacaba de mi su poya y eyaculaba en mi culo y en mi espalda su carga de lefa.

– Ven aquí con esa verga – le pedí para limpiar lo que quedaba de su leche y ponerlo a tono de nuevo. Cuando volvió a tomar rigidez, poco segundos y lamidas después le dije – abre ese cajón y ponte uno de esos condones – haciendo referencia a los que utilizo para el sexo anal. Una vez lo hizo le dije – ahora métemela por el culo hijo, mami quiere que la folles el culo.

– Esto debe de ser un sueño – dijo él.

Al igual que la noche anterior mi ano no necesitó previos, estaba más que listo para la poya de mi hijo y con alegía recibió aquella estaca dura y juvenil. Mi hijo me estaba dando más placer que ningún hombre me dió nunca, no podía de tanto éxtasis, no era necesario siquiera tocar en el coño para correrme una y otra vez con esa poya insertada en el culo. Estaba en la gloria con cada estacada de verga que me atizaba.

– Joder mami, qué culo tienes, qué buena estás.

– Ah, sí, soy toda tuya hijo…..ahhhh, no pares de ahhhh de follar a mami.

– Mami, quiero follarte mirándote las tetas.

Me sacó su rabo del culo, me puse boca arriba y abrí las piernas y me acerqué las piernas a mi cabeza para que mi ano siguiera bien dispuesto.

-¿Así tesoro?

– Oh sí – y dicho esto me la volvió a meter mientras yo me agarraba las piernas y él se aferraba a mis tetas para clavarme en el culo ese poyón bendito.

– Sí hijo…ahhh…no pares…..ahhhh…folla a mami….folla a mami…haz que mami se corra otra vez…ahhhh, sigue, ahhhh, sigueeeeeeee.

Me volví a correr. Era increíble. Yo nunca había sido multiorgásmica y sin embargo mi hijo me arrancaba, penetración tras penetración un nuevo orgasmo. Exhausta tuve que pedirle a mi hijo que parara, y le pedí que se quitara el condón y me follara las tetas. Él gustoso sacó su verga de mi culo, se quitó el condón y aproximó su poyón a mi canalillo, escupí sobre mis tetas y me las apreté alrededor de su verga. Comenzó de nuevo su meneo y en esta vez era sólo para su deleite. Él disfrutaba sin dejar de mirame.

– mami tienes unas tetas maravillosas.

– son todas tuyas hijo, fóllamelas cuando quieras. Éso sí, si te vas a correr quiero que me avises, me quiero beber tu leche hijo.

Fue decirle eso y él me avisó de que se iba a ir. Me acerqué su poya a la boca para comenzar a succionar su néctar blanco y de ahí empezó a brotar a chorros. Casi me atraganto, estaba exquisito. Una vez le dejé seco ambos quedamos rendidos en mi cama.

– Mami, ha sido increíble…..muchas gracias lo deseaba desde hace tiempo, te deseaba desde hace mucho.

– Gracias tesoro, es un placer. Me encanta que me mires me encanta que te guste, quiero estar sexy para ti y que repitamos esto las veces que quieras.

Nos besamos como lo harían dos enamorados en su primera noche y nos dispusimos a disfrutar del sexo como nunca lo había hecho antes.